Urge la Supervisión en las Cooperativas de Ahorro y Crédito.

 

La ciudad Suiza de Ginebra será  el escenario donde el  próximo mes de junio los sistemas              cooperativistas  latinoamericano y europeo  solicitarán a  sus respectivos   gobiernos un mayor respaldo para enfrentar los retos planteados por  la globalización por medio de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

La iniciativa que se planteará ante la nonagésima  Conferencia  Internacional del Trabajo persigue estrechar  los vínculos entre el estado y el cooperativismo  a través de la refrendación de la resolución adoptada por la OIT durante su Asamblea número 89 realizada el 21 de junio del año 2001.

Esta resolución  reforzaría  la situación del cooperativismo  mundial y contribuiría a los intentos a favor de la expansión de las pequeñas economías en virtud de que contempla la definición de políticas y de un marco jurídico favorable a  las cooperativas.

En opinión del Sr. Marco Antonio Alcerro, presidente de la Confederación Latinoamericana de Cooperativas, un  mejor escenario jurídico en materia de supervisión es lo que hace  falta al cooperativismo para terminar de sentar las bases de su desarrollo y expansión

El Sr. Alcerro destacó que los vacíos legales quedaron evidenciados en la historia reciente del movimiento cuando una de los mayores integrantes del sistema, la cooperativa  Sagrada Familia, enfrentó debilidades financieras  poniendo al  desnudó  un  sistema que se creía tan sólido que parte de él resistía la  supervisión.

Desde entonces las cooperativas ordenaron sus normativas y comenzaron a solicitar lo que antes declinaban hacer: ser  supervisadas.    Sin embargo, el tiempo ha pasado y hasta la fecha las nuevas leyes tendentes a regular, auditar y supervisar el sistema  no han sido aprobadas.

En opinión del Sr. Alcerro las labores de supervisión son además de necesarias, urgentes, para un sistema financiero donde se maneja alrededor del cinco por ciento del ahorro nacional.   En la última clasificación que  hurga las entrañas del movimiento cooperativo se destaca que el grupo opera con los recursos de unos 401 mil afiliados con ahorros y  promedios anuales de dos mil 500 millones de lempiras para citar tan solo el caso de Honduras.

Aunque la cifra individual de ahorro resulta baja como para convertir al cooperativismo en una competencia para la banca, la   sumatoria de los promedios sí convierte al sistema en un grupo financiero que requiere de urgente supervisión por los altos volúmenes de recursos manejados.

Si bien los importantes flujos operados por las cooperativas de alguna manera las vuelven muy sólidas, lo cual quizá, ha impedido  que ni una sola cooperativa quiebre, sí se necesita  supervisión sostiene Rodrigo Pineda, gerente regional de la  Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito de Honduras, Facach.        

Tal criterio coincide con el de Alcerro  de  que el mayor aporte puede provenir de llegarse a aprobar la recomendación de La Alianza Cooperativa Internacional y el Consejo Mundial de Cooperativas  para que los estados entiendan que la pobreza se va a combatir apoyando aquellos entes que llegan realmente a la pobreza.

Agregaron que,  en consecuencia,  se propondrá que los Estados apoyen el movimiento cooperativo de hecho y de derecho.  Este apoyo señalaron no consistiría en dinero  o prebendas especiales para el movimiento sino brindando una política de supervisión, porque al tener nosotros supervisión significa que vamos a generar más confianza en la gente y por lo tanto más afiliados.

Empero, destacó que están pidiendo al gobierno mayor presupuesto  para los grupos que en este momento los supervisa: Ihdecoop e  Instituto Hondureño de Cooperativas.

Una vez lograda la vigilancia, el sector estará listo desde el punto de vista legal para arrancar con su modernización porque es  imprescindible que las cooperativas operen con una marcada política empresarial, un proceso que intentan ejecutar a través de diversos    sistemas de identificación de riesgos y con acciones, como la creación de la primera red de cooperativas en Honduras.

Con tales acciones le será más fácil seguir el camino de sus homólogas ubicadas en otros países del mundo. En Canadá, asegura el presidente regional de Facach, gran parte de su economía está sostenida por las cooperativas.

De hecho el tema de modernización está tan presente en el mundo cooperativista que sus actores, más de 200 similares de Latinoamérica y Europa se comprometieron a luchar porque en las delegaciones que sus gobiernos enviarán a la OIT se incluya a  miembros del sistema.

Dado que se pretende que los gobiernos comprendan que así como se respalda a otras empresas es necesario que se apoye a las cooperativas, esta participación será decisiva en Ginebra.

Si el cooperativismo no es capaz de adaptarse a las exigencias de la realidad actual, habrá escogido el camino equivocado. Las  cooperativas tienen que establecer alianzas y diversificar sus mercados. Tienen que tener una clara gestión empresarial y evitar el aislamiento, refieren los entendidos.

 

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